¿B2B o B2C? Ambos mercados ofrecen un gran potencial
Los cortacéspedes robóticos no son, desde luego, un invento nuevo. Las empresas llevan más de dos décadas trabajando en la mejora continua del cuidado automatizado del césped. Al igual que ocurre con los aspiradores robóticos, las fronteras entre los clientes particulares y los empresariales en lo que respecta a los cortacéspedes automáticos se están difuminando. Es probable que el negocio B2C siga estando ligeramente por delante, aunque también se prevé que el sector B2B también se prevé crezca de forma sustancial. El análisis de mercado realizado por Grand View Research para 2022 prevé una distribución del 56 % a favor del mercado B2C. Todavía existen algunos obstáculos para su uso generalizado en el mantenimiento profesional de zonas verdes, pero estos se irán superando poco a poco gracias a las últimas generaciones de hardware.
Retos que han obstaculizado hasta ahora su uso profesional
Los clientes particulares suelen mostrarse entusiasmados con los nuevos dispositivos tecnológicos y están dispuestos a pasar por alto pequeños defectos en los productos. La situación es diferente en el sector profesional. Los clientes esperan resultados perfectos en la limpieza y el cuidado del césped. Por eso, no es de extrañar que el sector B2B, con sus elevados estándares de calidad, se esté automatizando solo de forma gradual. Los obstáculos hasta ahora son:
Configuración / Instalación
Aunque algunos robots fregadores o aspiradores pueden trazar un mapa de su entorno por sí mismos gracias a los límites que marcan las paredes, la situación es, naturalmente, diferente en el caso de los cortacéspedes robóticos para exteriores. Por lo tanto, la configuración también requiere más esfuerzo. Hasta hace unos años, colocar un cable perimetral era la única forma de delimitar o marcar las zonas de trabajo. Esto ha cambiado gracias al uso de módulos GPS o UWB cada vez mejores. Sin embargo, la combinación de cámaras y reconocimiento de objetos mediante IA supone un cambio revolucionario, aparte de posibles preocupaciones en materia de protección de datos. Así que no es de extrañar que Worx, por ejemplo, promocione su cortacésped Landroid Vision, dirigido principalmente a clientes particulares, como un dispositivo especialmente fácil de instalar. Las cámaras del dispositivo graban su entorno y la inteligencia artificial interpreta lo que ve y evita, por ejemplo, que se corten los parterres de flores. No obstante, ni siquiera este dispositivo puede superar las barreras analógicas; en el caso del Landroid, se utiliza una cinta magnética desplegable. Estas cintas impiden el paso del Landroid, por ejemplo, cuando no se deben cortar prados de flores silvestres, etc.
Las demás empresas líderes en robótica de cortacéspedes también han dejado de lado el cable perimetral. Mammotion, por ejemplo, se basa en una combinación de diferentes tecnologías para determinar la posición exacta del cortacésped. Al combinar el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS), la tecnología RTK y los sensores IMU, los usuarios pueden utilizar una aplicación para definir los límites digitales que el robot no cruzará.
Sin embargo, no se puede negar que la instalación de estos dispositivos es cada vez más sencilla. Este hecho encierra una ventaja decisiva: permite cada vez más colaboraciones fructíferas entre el hombre y la máquina. Los cortacéspedes pueden dejarse fuera más fácilmente mientras los jardineros se ocupan de otras partes de las zonas verdes. Esta configuración también garantiza que el equipo no se deje desatendido y, por lo tanto, esté protegido contra el robo simple.
Resistencia y aguante
Los céspedes mantenidos por profesionales no siempre son zonas planas y rectangulares. A veces abarcan cientos de metros cuadrados y presentan numerosos obstáculos, pendientes pronunciadas o desniveles. Los robots con tracción a las cuatro ruedas de Husqvarna y otros fabricantes llevan tiempo subiendo pendientes de hasta 35 metros. Además de la capacidad de superar pendientes importantes, se requieren dispositivos con baterías de gran capacidad y potentes motores eléctricos son necesarios. Los conocimientos sobre baterías, en constante crecimiento en el sector tecnológico, serán de gran ayuda para los cortacéspedes robóticos (véase el estudio de Freedonia).
Calidad del trabajo
Los primeros cortacéspedes robóticos, que se desplazaban al azar de un lado a otro, dejaban un patrón de corte irregular. Hoy en día, los cortacéspedes robóticos trabajan de forma sistemática. Además, un corte regular y automatizado da como resultado un césped más denso. En la actualidad, el corte automatizado ofrece una mayor calidad en muchos entornos.
Tareas estacionales
El césped no crece durante todo el año. Sin embargo, las zonas exteriores deben mantenerse durante todo el año. Ya sea soplando hojas, quitando nieve o aplicando fertilizante, las tareas al aire libre están sujetas a requisitos estacionales. Cuestiones con las que los robots fregadores, por ejemplo, no tienen que lidiar, o solo en medida limitada (p. ej., tipos de suciedad). Cuestiones que también repercuten en la rentabilidad de los cortacéspedes robóticos. Por eso, los primeros robots para césped más versátiles son tan interesantes. Apuestan por la modularidad del hardware, lo que permite que un solo robot realice diversas tareas. En este sentido, recomendamos nuestro artículo sobre innovaciones futuras o ya disponibles en el mercado: ¿Qué viene después de aspirar, fregar y cortar el césped? Allí también encontrarás una breve sección sobre el cortacésped Yarbo, que hace realidad este concepto integral.
Statu quo
La instalación simplificada hace que cada vez sea más factible desplegar robots en terrenos sin urbanizar, incluso durante periodos cortos. Este avance reduce al mínimo la posibilidad de robos y garantiza una interacción más colaborativa entre el ser humano y la máquina. Con la eliminación del cable perimetral, el mayor obstáculo para el corte automatizado del césped ha superado. La combinación de las grabaciones de las cámaras y la inteligencia artificial en el reconocimiento de objetos y del entorno podría ser el factor decisivo que ayude a la siega automatizada a lograr un avance definitivo también fuera de los jardines privados. Pero hasta entonces, como suele ocurrir, ya casi lo hemos conseguido.
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